Para hablar de vino con soltura no necesitas cientos de palabras: con unos 30 términos bien entendidos, ordenados por fase de la cata (vista, nariz y boca), puedes describir casi cualquier vino con precisión. Aquí los tienes, explicados sin tecnicismos.
Términos de la fase visual
- Limpio / límpido: sin partículas ni turbidez.
- Brillante: refleja bien la luz. Suele indicar buena acidez y buen estado.
- Opalescente / turbio: aspecto lechoso o velado. A menudo, señal de alteración (salvo en vinos sin filtrar).
- Capa: la intensidad del color. «Capa alta» = muy cubierto, no se ve el fondo de la copa.
- Ribete: el borde del vino al inclinar la copa. Es donde mejor se ve la edad (más sobre el color).
- Lágrimas o piernas: gotas que caen por la copa. Indican alcohol y azúcar, no calidad (explicación completa).
- Perlaje / rosario: la hilera de burbujas en un espumoso. Cuanto más fina y constante, mejor.
Términos de la fase olfativa
- Nariz: el conjunto de aromas de un vino. «Tiene buena nariz».
- Aromático: con aromas muy intensos (Moscatel, Gewürztraminer).
- Afrutado: predominan las notas de fruta, fresca o madura.
- Floral: recuerda a flores (violeta, rosa, azahar).
- Varietal: aroma típico de la uva con la que está hecho.
- Bouquet: los aromas complejos que aparecen con la crianza.
- Tostado / ahumado: notas de la barrica (pan tostado, café, humo).
- Animal: cuero, caza. Propio de tintos con crianza larga.
- Mineral: recuerda a piedra mojada, tiza o pedernal.
- Oxidado: nuez, manzana pasada. Buscado en algunos generosos, defecto en un blanco joven.
- Cerrado: vino que apenas huele al principio; suele «abrirse» con oxígeno.
Para ordenar todos estos aromas, lee aromas primarios, secundarios y terciarios.
Habla de vino con la autoridad de un profesional
«El Arte de Catar Vinos» incluye el glosario completo del catador y un método para convertir lo que sientes en palabras precisas.
Términos de la fase gustativa
- Ataque: la primera sensación al entrar en boca.
- Seco: sin azúcar perceptible (no confundir con astringente).
- Fresco: con buena acidez, que da sensación de viveza.
- Tánico: con presencia de taninos; deja sensación secante en encías y lengua.
- Astringente: que «raspa» o seca la boca. Exceso de taninos o taninos verdes.
- Cuerpo: el peso del vino en boca. Ligero, medio o con cuerpo.
- Sedoso / aterciopelado: textura suave y envolvente, con taninos pulidos.
- Untuoso: denso, casi graso. Típico de blancos con crianza y vinos dulces.
- Cálido: se nota el alcohol como una sensación de calor.
- Equilibrado: ningún elemento (acidez, alcohol, madera, dulzor) destaca sobre los demás.
- Desequilibrado: algo domina y rompe la armonía.
- Persistente / largo: el sabor dura en la boca después de tragar.
- Retronasal: los aromas que percibes por la parte de atrás de la nariz con el vino en la boca.
Cómo usar este vocabulario (sin sonar pedante)
Combina 3 o 4 términos: uno de nariz, uno de boca y una conclusión. Por ejemplo: «Afrutado, con notas tostadas; en boca es fresco y sedoso, con buena persistencia». Es mucho más útil (y natural) que una lista de veinte aromas.
Ejercicio: crea tu propio diccionario
En tus próximas catas, apunta las palabras que te salgan de forma natural, aunque no sean «técnicas» («huele a caramelo de fresa», «es como terciopelo»). Luego busca aquí el término equivalente. Así transformas intuición en conocimiento. Usa una ficha de cata para registrarlo.
«Cuanto más rico es tu lenguaje, más profundo será tu viaje por el vino.»
Pon nombre a todo lo que sientes en la copa
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